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PerCIBO

TDAH · Nota 002

Compartimos una frecuencia,
no una copia.

El diagnóstico de mi hijo no me presentó algo desconocido. Le dio otra profundidad a algo que ya vivía dentro de mí.

EXPERIENCIA PERSONAL4 MINUTOS

01

Dos maneras de vivirlo

El mismo trastorno.
Dos experiencias.

El nombre puede ser el mismo. La experiencia nunca es una copia.

Mi hijo y yo compartimos el TDAH. Sin embargo, compartir un diagnóstico no significa sentir, reaccionar ni recorrer la vida de la misma manera.

Yo puedo explicar lo que ocurre dentro de mi mente. Puedo reconocer cuándo una idea me arrastra, cuándo pierdo el sentido del tiempo o cuándo comienzo algo nuevo antes de terminar lo anterior.

Él no siempre puede expresarlo con palabras. Muchas veces, su manera de comunicarlo aparece en el movimiento, la intensidad, la insistencia, el entusiasmo o la dificultad para detener algo que su mente todavía no ha terminado.

Compartir el trastorno me acerca a ciertas sensaciones, pero no me autoriza a asumir exactamente lo que vive. Me invita a observarlo mejor.

02

Vivir con todo encendido

Una mente así no ocurre en línea recta.

Una instrucción puede competir con un sonido, una sensación, una idea y algo que acaba de llamar la atención. Lo que para otra persona parece una tarea sencilla puede contener demasiados comienzos al mismo tiempo.

También existen momentos en los que todo se alinea. Entonces aparece una concentración tan profunda que el resto del mundo parece alejarse.

La energía encuentra dirección. Las conexiones ocurren con rapidez. Una idea conduce hacia otra y, casi sin notarlo, comienza a surgir algo extraordinario.

Esa intensidad puede construir o agotar. La diferencia muchas veces está en el entorno, el acompañamiento y las herramientas disponibles.

No todo lo intenso necesita ser apagado.
Algunas cosas necesitan dirección.

03

Cuando mi percepción se agudizó

Mis fortalezas encontraron propósito.

Yo ya conocía esa intensidad porque también vivía dentro de mí. Pero cuando diagnosticaron a mi hijo, mi superpoder se agudizó.

Comencé a reconocer señales pequeñas; a distinguir cuándo necesitaba dirección, cuándo necesitaba movimiento y cuándo simplemente necesitaba que alguien permaneciera cerca sin exigirle una explicación.

Su diagnóstico también me obligó a mirarme. Muchas de las cosas que alguna vez interpreté como desorden comenzaron a revelar otro significado: creatividad, rapidez para conectar ideas, energía, curiosidad y una manera poco convencional de encontrar soluciones.

No desaparecieron los desafíos. Lo que cambió fue mi manera de utilizarlos.

01Observar. 02Conectar. 03Acompañar.

Mi TDAH no queda sobrando dentro de nuestra historia.

Continúo viviendo sus desafíos, pero también utilizo su creatividad, su intensidad y esa manera casi inevitable de conectar cosas para ayudar a mis hijos.

Esos llamados poderes me permiten observar lo pequeño, insistir cuando todavía no encuentro una respuesta e intentar comprender lo que ellos comunican más allá de las palabras.

No siempre lo consigo. Existen expresiones, movimientos, silencios y formas de acercarse que todavía estoy aprendiendo a interpretar.

Pero, en medio de ese aprendizaje, aparecen sus gigantes destellos de amor: instantes que podrían parecer pequeños para otras personas, pero que dentro de nuestro mundo contienen algo inmenso.

PerCIBO · TDAH · 002

Quizás percibir distinto sea de héroes porque, algunas veces, nos permite encontrar universos completos dentro de un solo destello.

No se trata solamente de pensar diferente.

Se trata de utilizar todo lo que ocurre dentro de mí para acercarme a ellos y reconocer el amor, incluso cuando llega en un lenguaje que el resto del mundo todavía no ha aprendido a leer.

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